Relato 2: Muda.

viernes, noviembre 25, 2016 4 Comments

Llovía fuera y ella no paraba de mirar por la ventana, muda. Las gotas de lluvia, las nubes descargando todo lo que tienen dentro, explotando. Le encantaría poder hacer eso, poder sacar todo lo que lleva callando para sí desde que era tan alta como su mesilla de noche, aquella que la había visto llorar, sonreír, pensar... Parece mentira que, a día de hoy, sólo puedan acompañarnos durante muchos años nuestras pertenencias, simples objetos. 

¿Las personas también? Pobres incrédulos. Aquella niñita de diecisiete años sabía con exactitud, y mejor que todos vosotros, que las personas eran simplemente pasajeras. No puedes esperar que se queden para siempre en tu vida. "Para siempre", vaya dos palabras acabo de soltar. Vaya mentira. ¿De verdad os creéis los para siempre que véis, que decís? No, claro que no. Es una mentira temporal, es sólo para dar la seguridad que necesita la gente y, me atrevería a decir, que necesitamos nosotros mismos. Sin seguridad, sin estabilidad, ¿cómo íbamos a sentirnos bien? Nos lo llevan enseñando desde que nacemos. Orden, no caos. Lo que no comprendemos, y que sería de grandísima ayuda para todos hacerlo, es que vivimos en un enorme caos, pero sobrellevable. Un caos que sólo puede vivir uniéndose con otros caos diferentes. Que se complementan todos entre sí. Pero caos, no orden.

Seguían intentando hacer una carrera las gotas de agua unas con otras. Al final se perdían siempre, se unían y acababan formando otras diferentes que tienen parte de otras muchas. Y volvían más. Se juntaban, se separaban, y la niña no paraba de darle vueltas a todo lo que tenía dentro y que no podía sacarlo porque, amigos míos, nadie iba a entenderlo. O sí, pero no se atrevía a arriesgarse. Eso de quien no arriesga no gana era totalmente falso para ella. No lo creía. Y no lo hacía porque ya lo había probado, porque lo había experimentado, porque no había resultado cierto. Aprendió a observar a la gente, a analizar sus modos de vida, a reconocerlos. Aprendió que no podía confiar en ninguna otra persona más que en ella. Porque la gente sólo defrauda, tarde o temprano, en mayor o en menor medida, pero siempre defrauda. Hasta ella misma sabía que defraudaría a los suyos en algún momento aunque no lo quisiese. Era y es inevitable por mucho que queramos contradecirlo.

Se daba cada vez más cuenta de cómo funcionaba el mundo en ese entonces, se daba cuenta de la verdad. O eso quería ella con todo su ser. Quizás debería dejar de pensar tanto en lo que hacer y, simplemente, hacerlo. ¿Caos? Quizás debería dejar de intentar buscar la verdad y dejar que la verdad la encontrara ella. O vivir en la ignorancia. Alguien decía que la felicidad era el no saber, el ignorar. ¿Debería la niña hacerle caso? 

¿Debería perderse a ella misma para, así, encontrarse?

Carreras... ¿las prisas traen algo bueno realmente? Mi madre siempre me dice: 'quien mucho corre, pronto se para' pero hay mucha gente que tira al suelo por llegar el primero. Qué triste es ver a nuestra sociedad tan egocéntrica, tan hipócrita. Tanto como aquellas dos caras de la moneda que tanto me ponías. No pensáis en nadie, no os importa el daño que hacéis, no os duele ser así. Creo que eso es lo más triste de todo.

Mientras tanto, yo estaré callada observando como todo pasa, cambia, vuelve o se va. Estaré ahí en ese lugar donde los invisibles como yo estamos cómodos. Seguiré, muda, esperando la oportunidad de mi vida.

Some say he’s half man half fish, others say he’s more of a seventy/thirty split. Either way he’s a fishy bastard.

4 comentarios:

  1. Hola!
    Me ha gustado tu relato y el mensaje que contiene aunque no este del todo de acuerdo con él.
    Creo que indudablemente defraudar a los demás y que nos defrauden es parte de la vida, pero ¿quien dice que tiene que ser siempre malo? Soy una férrea defensora de que aquello que duele acaba por forjar la persona que algún día seremos, de que aquello que nos daña no es más que el aprendizaje continuo de la vida. Duele, hace daño al principio pero al final, nos hace aprender de la vida.
    Un beso!!

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    1. ¡Muchísimas gracias por el comentario y por la opinión! También pienso que el dolor nos forma como personas y nos hace aprender pero me apetecía centrarme en el dolor esta vez. Todo son etapas y enfoques distintos. Igualmente, me ha alegrado mucho tu comentario.
      ¡Un abrazo!

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  2. ¡Hola! Que bello relato. Si, hay personas que no estan destinadas a estaren nuestras vidas "para siempre"y es muy triste cuando no estamos preparados para dejarlas ir.
    En mi blog habrá posts todos los días por este mes, espero verte por alguna, un beso enorme, nos leemos :)

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    1. ¡Muchísimas gracias por pasarte y comentar! Y sí, es triste no estar preparada para dejar ir, pero es ley de vida...
      Ahora mismo voy a seguirte y seguro que me ves por tus comentarios. Un abrazo.

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